Deshumanización

Ya es hora de que hablemos sobre cómo la sociedad superficial y materialista en la que vivimos nos afecta en nuestra autoestima, forma de vida, la cual puede llegar a ser una totalmente distinta a la que realmente deseamos, cómo nos afecta en lo laboral y cómo nos afecta a la hora de emprender con nuevos proyectos o sueños a realizar. Este no es un articulo fresco de temporada, es un articulo que habla de la realidad que vivimos todos, una reflexión que pretende ayudar a que mucha gente use sus ojos, que pretende ayudar a despertar.

Empecemos por un ejemplo que fue bastante revelador para mi.
La mente necesita cierta quietud durante el día para que pueda descansar y "reposar" todo lo que ha pasado por ella durante la jornada, todos los pensamientos, las preocupaciones ... Cuando has meditado y practicado por largo tiempo la meditación aprendes a observar cuando tu mente hace clic y esa quietud empieza a apoderarse de ella, inundando la conciencia de paz y de silencio, y a la vez curiosamente, no solo causa un efecto de relajación, sino que agudiza enormemente los sentidos dándole a la persona una consciencia plena del lugar en el que se encuentra, los seres vivos y sonidos que le rodean, el mecer de las hojas, incluso el pisar de un inocente bichillo. Al vivir en el campo y en una zona rural he podido observar que cuando viajo en el coche con mi compañero de vida que es el que conduce y me puedo permitir relajarme, observo cómo el paso del paisaje por la ventanilla, el paisaje natural y lleno de árboles, el paisaje limpio, sencillo, actúa de una manera muy similar a la meditación, acalla la mente, entonces eres consciente de lo importante que es esta quietud para desarrollarnos, tan importante como el dormir, necesidad que influye de manera vital a la hora de "organizar" nuestra mente, el sueño nos ayuda a "asimilar y filtrar" todas las vivencias del día, pensamientos, miedos, preocupaciones, a parte de aportarnos descanso. Tras darme cuenta de lo meditativo que era viajar por paisajes naturales pude vivir en esa misma semana el gran contraste que es viajar por carreteras y autovías más transitadas, y ya no hablemos de ciudades o pueblos.

Íbamos por una conocida autovía cuando empecé a notar que me sentía mentalmente bombardeada, me sentía como cuando pasas un día entero rodeado de muchísima gente a la que tienes que atender y acabas cansado, agotado, recargado. Me fijé y entendí porqué me sentía así. A los lados no paraba de pasar publicidad, colores, marcas, sexo, cuerpos repulsivos y perfectos... Me descubrí a mí misma ensimismada con toda aquella publicidad, me di cuenta de que llevaba minutos atontada sin poder parar de mirar todo aquello, totalmente hipnotizada e incluso diría que empeñada por conseguir saber de qué era cada uno de los carteles, cuando me di cuenta de ello me sentí totalmente idiota, me sentí como una oveja más del rebaño incapaz de pensar por sí sola, incapaz de tener autonomía en los espacios llenos de reclamos publicitarios. Mi cerebro funcionaba al máximo, usando toda su capacidad, absorbiendo cada imagen, no había silencio en ella, no había silencio en mi, solo analizaba que tal será esta bebida, y si esta ropa, y si este coche y si, y si, y si... Cuando me dí cuenta se lo dije a mi chico y desde entonces procuro distraerme en otras cosas, incluso dentro de mí misma  para que mi mente no se idiotice más, para que yo pueda seguir teniendo autonomía, para que yo pueda distinguir entre lo que realmente quiero yo en mi día a día y en lo que al contrario, quieren que yo quiera en mi día a día, que es muy diferente.

Por las calles, las ciudades, las carreteras, las autovías, la televisión, los teléfonos, las revistas, los periódicos, las páginas web, las redes sociales, absolutamente todo lo que nos conecta con la sociedad está totalmente repleto de todo este bombardeo psíquico del que todos somos víctimas. La solución, bueno, está en cada uno de nosotros. Lo que podemos hacer es sacar a flote un poco de amor propio y luchar internamente contra todo este tipo de marketing que a diferencia de lo que mucha gente cree si que nos afecta de manera negativa, provocando que poco a poco no solo nos centremos en el último modelo del iphone desviando nuestra atención de otras cuestiones más importantes o creando cortinas de humo, no solo nos adormecen, sugestionan, hechizan y finalmente dominan, sino que todo ello, toda esa imagen ideal y consumista de lo que se supone o más bien de lo que conviene que sea el humano, nos va cambiando poco a poco, va afectando a nuestra manera de aceptarnos a nosotros mismos y a nuestro aspecto físico. Va modificando el prisma por el que vemos nuestro modo de vida, desde el lugar en el que vivimos, hasta qué coche tenemos o qué ropa llevamos. Afecta también a la hora de que cada persona en lo laboral tome caminos socialmente aceptados y correctos, es decir, que opten por estudiar carreras o trabajos aparentemente emprendedores y exitosos dejando de lado la vocación, que es lo que debería movernos en todos los aspectos de la vida, pese a que la situación económica actual sea tan deplorable. Afecta a la hora de cultivar dones ocultos, sueños, yo creo que llamados sueños por la poca capacidad de iniciativa que hemos ido desarrollando los humanos poco a poco debido a esta "idiotización" colectiva provocada, sueños que se quedan atrás por parecer que se salen del tiesto de lo políticamente correcto, de lo estable, de lo que todos debemos hacer, ser obedientes. Lo que no desarrolle beneficio para determinado colectivo no es lo correcto, y eso no es ser libre.

Toda esta gran campaña que nos acompaña desde que nacemos, véase en jugueteria, educación, modas infantiles y adolescentes... Toda esta campaña tiene como fin que los humanos seamos naturalmente inconformistas y que finalmente jamás encontremos la felicidad en lo que la debemos encontrar, que es en la salud, en el vivir cada instante, en rodearnos de los que nos quieren y disfrutar de ello y sobre todo de aprender a ser felices con lo que somos tanto a nivel de personalidad como físico. La campaña nos dice que la felicidad reside en las etiquetas que nos ponemos, en el modelo de teléfono, en el coche, en la competitividad, en el consumismo en general, en los kilos que pesamos, cómo tenemos el pelo, y qué medidas tiene nuestros cuerpos. Los resultados los podemos ver a día de hoy en todos nosotros, unos más y otros menos, lo vemos en cómo afecta  a nuestra autoestima, nuestra vida, nuestra estabilidad emocional, nuestros valores, manera de  vivir, en qué encontramos la paz cada uno y muy importante, fijarnos si nos es fácil o no normalmente encontrar esa paz, esa felicidad. Si no es así comienza a observarte para remediarlo y ver de dónde viene ese inconformismo. Estamos acostumbrados al placer instantáneo, a la hostigación sexual que se puede puede ver por cada rincón de la sociedad como vía de atracción, a lo rápido, a la impaciencia, a la insaciabilidad general, a, lo quiero aquí y ahora. Ya nos nos paramos a leer, ya no nos paramos a observar sino a fotografiar, ya nos nos paramos a vivir sino a modificarnos una y otra vez. Ya no observamos qué es lo que nos gusta, sino lo que les gusta ver a los demás.

Vamos de camino a un futuro vacío de sentido, vacío de felicidad y sentimientos, vamos camino a una gran deshumanización, y aunque parezca que el poder lo posee el que posee el dinero no nos olvidemos de que todos tenemos la capacidad de ser libres, todos tenemos el poder de elegir nuestras vidas, y todos tenemos la capacidad de encontrar la felicidad en ellas. Tener voluntad y hacer lo que te llena, lo que deseas, no es malo ni es levantar los pies de la tierra, es vivir, es la felicidad. Empecemos desde hoy a mirar dentro de nosotros, comencemos a conocer nuestra individualidad, porque eso es lo que somos, únicos e irrepetibles.