Esta es la historia de Llamita, Cabia, Chispita y Negre. Cuatro  gallinas abandonadas, y recuperadas con flores de Bach

Un día, unos amigos nos pidieron que fuéramos a una finca para comprobar en qué estado se encontraban los animales que allí vivían. Entre más barbaridades pudimos comprobar, que nuestras chicas aladas se encontraban abandonadas en un gallinero, y que llevaban al menos 3 meses allí olvidadas. Por suerte, tenían agua, aún les quedaba, sobre todo porque eran meses en los que llovía.
Pero por desgracia, de cuerpo presente había muchas más compañeras que habían perecido de inanición. Comprobamos que un cuerpo estaba reciente por la carne aún fresca que se apreciaba bajo sus uñas, pero sin embargo su cuerpo estaba totalmente vacío, lo cual es imposible. Un cuerpo al que sólo le quedan huesos y sin embargo aún tiene carne fresca bajo las uñas... Estaba claro.
Al ver que el resto de cadáveres no tenían plumas y que tampoco las había por el gallinero pudimos deducir que las que estaban vivas se habían comido a sus compañeras por pura supervivencia.

Indudablemente vinieron a casa a vivir con nosotros. Aparentemente todo estaba bien, excepto la evidente desnutrición y el comportamiento huidizo e insociable con los humanos, e incluso con el resto de gallinas y gallos. Se protegían las unas a las otras quedándose juntas en un sólo grupo de 4, como un corrillo, sin sociabilizar con el resto.

Una mañana empecé a ver un comportamiento entre ellas que no me gustó nada. Cada vez que una de las cuatro se tumbaba a descansar el resto se acercaban corriendo y empezaban a arrancarle las plumas, después se las tragaban.
Al ver a una tumbada creían que estaba muerta y tendían a "comérsela", aunque sus platitos estuvieran llenos de pienso, ( ahí el trauma ), empezando por las plumas, como habían hecho tres meses atrás para poder sobrevivir. Esa conducta sólo la presentaban entre ellas y se pasaban todo el día picando, hasta que la gallinita se hartara y se levantara, lo cual, evidentemente resultaba doloroso para la infeliz a la que le tocara. Y realmente era duro verlo.

Estaba  claro de dónde venía el trastorno de picaje, de aquellos infernales 3 meses abandonadas, sin poder salir, sin alimento.
Y yo pensé, tengo una herramienta muy poderosa así que voy a probar que tal les va y así averiguo hasta dónde puede llegar para poder ayudar a recuperar a todos los animales rescatados de un abandono. Aunque ya sabía cuál era el origen del trastorno, decidí hacer la entrevista de la terapia floral para identificar las emociones clave y así curar desde la raíz el problema.
Al indagar y bucear en la entrevista me encontré con factores importantes emotivos muy evidentes como, desesperación, estrés, soledad, desbordamiento... Y ataqué a cada una de ellas con las esencias. Algunas como Water Violet (agua de violeta) para tratar la sociabilidad y que pudieran conectar con nosotros, también para romper ese clan de cuatro y empezaran a relacionarse con los demás de su misma especie. Vi adecuado regenerarlas energéticamente con Star of Bethelehem (estrella de belén) y "resetearlas" de esos meses tan duros. Añadí al preparado Honeysuckle (madreselva) para que empezaran a vivir el presente , y tres esencias más indicadas para el resto de emociones negativas. Hice el preparado y se lo fui echando en su agua y su comida durante dos semanas aproximadamente, y a los 15 días empecé a ver unos resultados maravillosos e increíbles.
Casi de un día para otro (2 o 3 días), dejaron de picarse entre ellas, comenzaban a tumbarse y no importaba ya. Quizás se acercaban, miraban a su compañera descansar y decidían acompañarla en la siesta. Era precioso verlas actuar de aquel modo. Ahora se acercaban a las demás para disfrutar de su baño de arena y no para picarlas.
En cuestión de esos dos o tres días (tras los 15 de tratamiento), el picaje desapareció. Y no solo eso, sino que su comportamiento empezó a cambiar también. Después de 5 o 10 días de llevar el tratamiento ese "corrillo de 4" se desvaneció y comenzaron a interactuar con el resto sin problema, con una curiosidad sana. El cambio con las personas también llegó y empezaron a acercarse y a comer cerca de nosotros, poquito a poco, hasta que ya no les parecíamos ninguna amenaza. Lo cual fue muy significativo para mi porque ya tuve experiencias con gallinas acostumbradas a un nulo contacto humano y desde luego que su tiempo de adaptación a las personas dura muchísimo más si no las tratas con terapia floral.
Lo que las flores de Bach consiguieron en 10 días con estas cuatro gallinitas, se tarda meses en conseguir si no les ayudas con ninguna terapia.
Llamita, Cabia, Negre y Chispita son agradecidas a la hora de recibir achuchones y besos, muchas gallinas a las que no traté con terapia floral les ha costado casi un año poder recibir cariño sin que la acción sea traumática para ellas.

Ahora estas chicas son felices, cariñosas, sociables.
Estoy super contenta de haberlas ayudado a acelerar su proceso de adaptación y haber cortado de raíz ese comportamiento tan dañino para ellas y para todos.

Me gusta compartir esto para que podáis apreciar el poder que la naturaleza nos da para superar y paliar los aspectos más incómodos, traumáticos o dolorosos, de toda vida. Vegetal, humana y animal.

Aquí os dejo a Chispita posando para todos :-)